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Novela negra-Relato corto: El asesino de Burdel 48: Capítulo 2

Novela negra-Relato corto: El asesino de Burdel 48. 

Capítulo 2.

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el asesino de burdel 48 episodio 2

 

Pensaba matarlo con su propio cuchillo. Pero cuál fue su sorpresa cuando lo encontró postrado en una cama de hospital, con una sábana cubriéndole cuerpo y rostro, a punto de ser conducido a la sala mortuoria; el Ángel de la Muerte se le había adelantado y había hecho su trabajo.

“Después de todo, hay justicia en alguna parte” se dijo Damián a regañadientes, mientras sentía de todo menos satisfacción. Al fin y al cabo, quería y necesitaba aplacar sus enormes deseos de venganza con aquel hombre, causante de todos los fantasmas que habían renacido en su interior.

Pero nada, ni siquiera la muerte del causante de todo aquel mal, palió su dolor, ni frenó su frustración y desesperación. La venganza corría por sus venas y no estaba dispuesto a quedarse quieto. Si no podía acabar con la vida de ese hombre, le haría ver a todo el mundo que ninguna mujer de su familia debería trabajar en el negocio sexual. Y lo haría a las malas, acabando con la vida de cualquiera que se interpusiera en su camino. Su venganza quedaría saciada esa noche, aunque tuviese que matar a todas las mujeres que le recordaran a su madre.

Al Norte de Bélgica, en un municipio llamado Beveren, en el kilómetro 48 antes de la entrada a la ciudad, se encontraba un local de alterne llamado Burdel 48, especializado en mujeres hispanas y regentado por un matrimonio español que emigró a Bélgica allá por el año 1950.
Damián conocía el local desde los 18 años, cuando entró por primera vez por la curiosidad que le suscitaba la vida de las trabajadoras sexuales del lugar. Y porque, en el fondo, deseaba encontrar al desgraciado que había asesinado a su madre. Al fin y al cabo, parecía ser un enfermo mental aficionado a las prostitutas. ¿Qué mejor lugar para encontrarlo que ese? Pero nunca apareció por allí. Y al final Damián, entre charla y charla, entre copa y copa, se hizo un habitual de las noches en Burdel 48.

Aquel frío día de invierno en Beveren, tras su frustrado intento de asesinar al homicida de su madre, se dirigió al coche para ir a Burdel 48 y tratar de desconectar de todo, mientras reflexionaba sobre cuáles serían sus próximos pasos.

Tomaría una copa, hablaría con las chicas de siempre y pensaría en qué debería hacer, ahora que el asesino de su madre estaba muerto. ¿Se supone que debería olvidarlo y punto? No estaba dispuesto y alguien pagaría con creces su sufrimiento. A alguien le llegaría la hora ese mismo día.

Cuando entró en el local eran las diez de la noche, hora de mayor afluencia. Sin embargo, estaba más vacío de lo habitual y las chicas atendían la barra en ausencia de los dueños. Ni los dueños ni muchas de las mujeres que trabajaban allí se encontraban ese día en Burdel 48, tan solo cuatro de ellas: Raquel, Deborah, Sara y Pamela. Y al poco de llegar, los escasos clientes que estaban allí se marcharon, dejándolo más solitario que nunca.

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[Continuará...]

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